La guerra del vodka: quién reemplazará a Rusia como proveedor de esta bebida tras la prohibición dictada por EEUU y Europa por la invasión a Ucrania

Los consumidores norteamericanos ya comenzaron a mostrar su adhesión a este boicot con cambios en sus hábitos del consumo

La decisión del gobierno de Joe Biden de prohibir la importación a Estados Unidos del vodka ruso por la invasión de Vladimir Putin a Ucrania agitó la competencia entre los otros productores de esta importante bebida alcohólica.

Las últimas cifras disponibles indican que en 2020 se consumieron cerca de 293 millones de litros de vodka en EEUU y en 2019 se vendieron cerca de 57 millones de cajas de 12 botellas.

De todos modos, Estados Unidos tiene fábricas propias e importa esa bebida de Suecia, Polonia y Japón.

Todavía se desconoce el impacto del boicot anunciado por Biden sobre este mercado, entre otros productos, que crece en todo el mundo.

Los especialistas afirman que los mejores vodkas provienen de Suecia (origen de Absolut), Francia Finlandia –que tiene una especialidad barata-, Italia, Polonia (con la marca Belvedere Pure, utilizada por James Bond en la película Spectre.

En 2017, Smirnoff, la bebida espirituosa más vendida en el mundo, instaló una planta en la Argentina; el mercado local se encuentra compartido entre Pernord Ricard con la marca Absolut y Diageo Argentina con la marca Smirnoff, según un trabajo publicado por la UTDT.

En tanto, un trabajo de la Secretaría de Agricultura de la Argentina indica que “el vodka se produce hoy en todo el mundo. La bebida goza de gran popularidad y prestigio en los países escandinavos, donde se producen algunas de las marcas más apreciadas por los gourmets del vodka, como la sueca Absolut, la finlandesa Finlandia y la ucraniana Petrof, pero también hay muchos productores estadounidenses, e incluso japoneses, como Suntory”.

“En países como El Salvador, el vodka es la bebida alcohólica de mayor consumo: representa más del 87% de la demanda global de licores de dicha nación, formando parte así de su cultura popular”.

Además, se indicó que “si bien el vodka no ocupa en Argentina un lugar de gran relevancia en comparación con otras bebidas alcohólicas, su importancia radica en que es un producto exportable a mercados cercanos como Chile y Uruguay, y a naciones más lejanas, como Turquía y México”.

Los datos del 2014 indicaban que el mercado local de vodka insumía “250.000 cajas de 9 litros, de las cuales 93.000 eran importados. De ellos, unas 40.000 pertenecen al segmento premium, donde la sueca Absolut manejaba el 76,4%, con 30 mil cajas, frente a marcas como Skyy, Wyborowa y Stolichnaya.

La Argentina es el país donde Absolut más incrementó sus ventas del mundo, con 61% en volumen, por encima de Brasil (45%), Chile (19%) y México (16%).

Pese a su descenso en los últimos años, Rusia sigue siendo el mercado más grande del mundo; una de las causas de la caída es la suba de impuestos, la presión sobre el comercio ilegal, y el cambio de los consumidores a las nuevas categorías.

De todos modos, las estadísticas no captan toda la realidad, ya que el mercado ilegal de venta de alcohol creció en forma considerable.

Las principales marcas del mundo son Smirnoff, Absolut y Khortytsa, entre otras.

Cambio de costumbres

Mientras tanto, los clientes del bar y parrilla Caddies, en Bethesda, Maryland, aún pueden obtener el clásico cóctel hecho con vodka, cerveza de jengibre y lima, pero ya no se llama “Moscow Mule”, sino “Kyiv Mule” (Mula de Kiev).

En Estados Unidos aún pueden obtener el clásico cóctel hecho con vodka, cerveza de jengibre y lima, pero ya no se llama “Moscow Mule”, sino “Kyiv Mule” (Mula de Kiev).

Ronnie Heckman, el propietario de 31 años de este restaurante en las afueras de Washington DC, dijo que decidió dejar de comprar y servir vodka ruso en solidaridad con Ucrania, asediada por las fuerzas de Moscú desde la semana pasada en un conflicto que sacude al mundo.

“Esperamos que otras personas se unan a nosotros para seguir generando conciencia sobre lo que está sucediendo en este momento”, dijo Heckman, cuya familia tiene vínculos con Ucrania y Rusia desde generaciones atrás.

Detrás de la barra, Heckman ahora despacha “Kyiv Mules” y “Black” o “White Ucranians” en lugar de sus contrapartes rusas (White Russian, por ejemplo, es un cóctel con licor de café, vodka y crema sobre hielo), y parte de los ingresos por la venta de esas bebidas se destina al Fondo de ayuda de emergencia para niños ucranianos.

El vodka ruso no domina los mercados de licores de América del Norte, pero para las autoridades y empresas estadounidenses y canadienses, quitar las marcas rusas de los estantes y los menús es un símbolo valioso de apoyo a Ucrania y una forma visible de unirse al rechazo internacional a Moscú por la invasión.

También hay tiendas, restaurantes y bares que abandonan el vodka ruso desde los estados de Kansas (centro) hasta Vermont (noreste).

La estación turística de esquí Magic Mountain en Londonderry (Vermont) publicó un video en internet que muestra a uno de sus cantineros diciendo: “Lo siento, no servimos productos rusos aquí”, mientras vacía una botella de Stoli (vodka saborizada de la marca rusa Stolichnaya) por el desagüe.

En Virginia, uno de los 17 estados de Estados Unidos donde el gobierno administra la venta y distribución de licores destilados, la Autoridad de Control de Bebidas Alcohólicas de Virginia (VABC) retiró siete marcas de vodka de origen ruso de casi 400 tiendas el domingo.

“Hicimos esto siguiendo al llamado del gobernador (Glenn) Youngkin a tomar medidas en apoyo de Ucrania” efectuado el sábado, dijo Carol Mawyer, gerente de relaciones públicas de VABC.

En New Hampshire, también un “estado de control” como Virginia, el gobernador Chris Sununu ordenó retirar “las bebidas espirituosas rusas de nuestras tiendas de licores y vinos hasta nuevo aviso”.

“New Hampshire apoya al pueblo de Ucrania en su lucha por la libertad”, tuiteó Sununu.

Los gobernadores de Virginia Occidental, Ohio, Texas, entre otros, hicieron lo mismo al ordenar o instar a la eliminación de los productos rusos.

“Desháganse de todo el vodka ruso y, junto con la munición y los misiles, envíen las botellas vacías a Ucrania para usarlas en cócteles molotov”, instó en Twitter el senador Tom Cotton, de Arkansas, evocando las imágenes de civiles ucranianos que se juntan para convertir las botellas vacías en bombas de gasolina para defenderse del avance de tropas de Rusia.

Por su parte, en Canadá, la Junta de Control de Bebidas Alcohólicas de Ontario anunció el viernes que todos los productos fabricados en Rusia serían retirados de sus puntos de venta.

Otras provincias hicieron llamados similares en los últimos días, Peter Bethlenfalvy, que integra el parlamento local de Ontario, calificó la medida como una “posición contra la tiranía y la opresión” de Rusia.

Las prohibiciones no se limitan a América del Norte, ya que el distribuidor estatal de alcohol de Finlandia prohibió los productos rusos el lunes, una medida que afecta a unos 30 marcas, la mayoría de vodka.

El órgano responsable del monopolio estatal de alcohol de Suecia también anunció que bloquearía la venta de productos rusos.

Si bien prohibir el vodka ruso puede no causar grandes olas económicas en Estados Unidos, es la “columna vertebral de la industria de las bebidas espirituosas” en el país, según el Consejo de Bebidas Alcohólicas Destiladas de Estados Unidos (DISCUS), por lo que es una manera de alto perfil para llamar la atención sobre el tema.

Los cóckteles “Caddies Mule” ya eran populares y en el primer día de su reformulación, Heckman dijo que la gente ya pedía el cóctel.

“Vendemos alrededor de 400 a la semana”, dijo. “Y será lindo ver en la pantalla de la computadora que en lugar de Moscow Mule, diga Kyiv Mule”, señaló.

Fuente: infobae.com